El estilo retro es una decoración fácil de implementar en casi cualquier espacio. Dado que es un estilo que abarca varias décadas, cuenta con una amplia gama de colores, y juega con las tonalidades. Los colores más empleados son el verde, el amarillo, el azul, el rojo, el negro y el naranja, aunque también emplea transparencias con colores azulados o bronce. Los muebles en este estilo suelen estar fabricados en madera, aunque también encontraremos elementos de plástico o cerámica. Por ejemplo, si queremos implementar un dormitorio retro, necesitaremos varios elementos. Lo primero será la cama, la cual debe de estar fabricada en madera, y un cabecero de forja o hierro, que podremos dejar en su color natural. Las paredes podrán estar pintadas en tonos pastel, y podremos jugar con las intensidades, poniendo colores más oscuros cerca de las ventanas, y colores más claros según nos alejemos, o bien podrán ir empapeladas, con dibujos y patrones variados, recargando un poco la estancia. Los muebles que empleemos habrán de contar con un acabado envejecido y líneas clásicas, para reforzar ese toque vintage, y podremos pintarlos de variados colores, dentro de la paleta del estilo retro. La iluminación en este estilo no tiene por qué ser natural, aunque sí que deberá ser luz cálida. En definitiva, si buscas un estilo de decoración elegante, llamativo y muy colorido, el estilo retro está hecho para ti.